Este espacio es para darle lo mejor de mi pensar, de mis actitudes, de mis amarguras, de mis corazonadas, de mi paciencia, de mi fidelidad, de mi fe, de mis frases, de mis locuras, de mi patria, de mi política, de mis actividades, de mi familia, de mis ideas, de mis sueños, de mis éxitos, de mi mismo. El lugar donde expresaré todo sin obviar mis principios y mis valores.

diciembre 02, 2010

WIKILEAKS: CÓMO FUE EL INCREÍBLE ROBO DE LOS ARCHIVOS

Un analista de inteligencia del ejército de EE.UU., de 22 años, copió, en un falso disco de Lady Gaga, millones de archivos. Tuvo acceso a los servidores 14 horas al día durante 8 meses.

Todo fue posible gracias a Lady Gaga, podría decirse. Día tras día, el joven soldado Bradley Manning –un analista de inteligencia del ejército estadounidense, de 22 años, movilizado en Irak–, entraba a las oficinas de informática de una base de EE.UU. en Bagdad, y copiaba en un CD falso de la excéntrica cantante miles de documentos secretos que luego entregó a Wikileaks.

“Nadie sospechó nada. Fue extremadamente fácil. Tuve acceso a los servidores 14 horas al día los siete días a la semana durante ocho meses”, le confesó Manning por chat a un amigo hacker, Adrian Lamo, 29, quien terminó denunciándolo al Pentágono.

Bajo el alias de Bradass87, Manning chateaba con Lamo y le dijo: “Entraba a la sala de informática con un CD regrabable de música que decía ‘Lady Gaga’, borraba la música y grababa un archivo comprimido con la información secreta. Nadie sospechó nunca nada y probablemente nunca lo sabrán”.

Manning estaba entusiasmado y siguió contando: “Hillary Clinton y miles de diplomáticos del mundo van a tener un infarto cuando se levanten un día y sepan que el contenido de esos documentos es de dominio público”.

Rubio y casi un adulto, el joven soldado contó a su amigo hacker haber visto documentos “con manejos políticos casi criminales; la versión anti relaciones públicas de los hechos y las crisis del mundo”. Y mientras se llevaba en un CD lo que “posiblemente sea la mayor pérdida de datos en la historia estadounidense’’, Manning tarareaba la canción “Telephone’’, de Lady Gaga, según él mismo le contó a su amigo hacker.

Bradass87 le sugirió a Lamo que “alguien que conozco íntimamente” había estado descargando y comprimiendo y cifrando todos estos datos y subiéndoselos a alguien que identificó como Julian Assange, el fundador de Wikileaks.

Lamo contactó al Pentágono el 23 de mayo.

Tres días después, Manning pasaba de la base de Bagdad a una celda en Kuwait . Hoy está en confinamiento solitario en Quantico, Virginia, bajo estricta vigilancia para que no se suicide . Y aguarda una corte marcial, prevista para el año que viene, acusado de filtrar a Wikileaks un video secreto sobre un ataque norteamericano a un grupo de civiles en Irak, en el que murieron 12 personas entre ellas dos periodistas de Reuters.

Y es el principal sospechoso de todas las filtraciones que siguieron : desde los documentos sobre las guerras de Irak y Afganistán, hasta los cables diplomáticos difundidos el domingo. Podría enfrentar hasta 52 años de prisión .

De acuerdo a The New York Times , Manning, un homosexual de infancia amarga, se unió al ejército donde, según sus amigos, su vida social estaba definida por su necesidad de ocultar su sexualidad bajo la política de “no preguntes, no digas”, y malgastó su inteligencia en llevar café a los oficiales .

Pero unos dos años atrás, Manning viajó a Cambridge, Massachussets, para visitar al hombre del cual se había enamorado. Había encontrado un lugar en el mundo, en un círculo social que incluía hackers de computación políticamente motivados, además de a su novio, un travesti.

Por lo tanto cuando su carrera militar parecía ir a ningún lado, Manning acudió a estos amigos para buscar apoyo moral. Y ahora algunos de esos amigos se preguntan si su desesperación por ser aceptado pudo haberlo empujado a revelar el mayor tesoro de secretos del gobierno desde el escándalo de los “Papeles del Pentágono”.

“Traté de aclararle a Brad que tenía un futuro prometedor”, contó Daniel Clark, uno de esos amigos de Cambridge. “Pero cuando se es joven y se está en su situación, es difícil convencerse de que las cosas van a estar mejor, especialmente en el caso de Brad, porque en su pasado, las cosas no siempre fueron bien”, dijo.

La infancia y adolescencia de “Brad” estuvieron marcadas por las bromas que lo pintaban como un “chico raro” que prefería hackear los juegos de la computadora en vez de jugar con ellos. “Estuve aislado durante tanto tiempo”, le confesó Manning a Lamo, quien entregó copias de las charlas a las autoridades y a los medios.

“Brad” explicó que filtró la información porque quería “que la gente vea la verdad, porque sin información no se pueden tomar decisiones fundadas como público’’.

Si bien “hackear” ha llegado a significar varias cosas, en su esencia –según quienes lo hacen– es la filosofía de que la información debe ser libre y accesible para todos.

Y Manning tenía acceso a la información más secreta del planeta .

Un funcionario de alto rango del Departamento de Defensa, quien pidió no ser identificado, señaló que desconocía si se tomaron medidas disciplinarias en torno a las condiciones de seguridad en el puesto de Manning en Irak.

En sus conversaciones por internet con su amigo hacker, Manning describe esas condiciones como sumamente laxas . El sitio “Wired.com” publicó en junio una bitácora parcial de las conversaciones que “Brad” mantuvo con Lamo. “Servidores débiles, débil ingreso al sistema, seguridad física débil, contrainteligencia débil, desatento análisis de señal’’, escribió Manning. “Una tormenta perfecta’’

MILITAR Bradley Manning ACUSADO DE FILTRAR LOS DOCUMENTOS A WIKILEAKS ES HACKER PROFESIONAL

"Hillary Clinton y varios miles de diplomáticos de todo el mundo van a tener un ataque al corazón cuando se despierten un día y encuentren un catálogo de documentos clasificados disponibles al público en formato de búsqueda online". De ese modo, el pasado mes de mayo, el soldado Bradley Manning, de 22 años, le confesaba a un completo desconocido, el reputado hacker norteamericano Adrian Lamo, que había robado todo un arsenal de información clasificada que había puesto en manos de Julian Assange y Wikileaks. Manning buscó a Lamo por su fama. Era un pirata informático que en 2002 se había infiltrado en la página de The New York Times y Yahoo, entre otras respetables empresas. Finalmente, se entregó al FBI y fue condenado a seis meses de arresto domiciliario y dos años de libertad condicional. Para Manning, un modelo a seguir.

El soldado Manning aspiraba a hacer algo semejante, algo por lo que se hablara de él. Anhelaba dejar de ser un soldado raso aislado en medio del desierto, en Irak, y ganar notoriedad internacional. El 21 de mayo contactó en un chat con Lamo, y le dijo: "Si tuvieras acceso sin precedentes a redes clasificadas durante 14 horas al día, siete días a la semana, durante más de ocho meses, ¿qué harías?". Al día siguiente le confesó lo que había hecho: descargarse cientos de miles de documentos de las redes secretas del Pentágono conocidas como SIPRNet y JWCIS, incluidos los cables de la diplomacia estadounidense. Alardeó de la información que había recabado de instituciones como "la Santa Sede y su posición sobre los escándalos sexuales del Vaticano". "Es imposible para un ser humano leer un cuarto de millón de documentos y no sentirse desbordado, tal vez desensibilizado", añadió.

Todas estas conversaciones provienen del ordenador de Adrian Lamo, que registró sus interacciones con Manning y posteriormente le delató, al considerar que era un inconsciente que estaba poniendo en riesgo la seguridad nacional de su país. Lamo defiende, y así se lo ha explicado a EL PAÍS, que Manning actuaba al dictado de Assange, y que es la fuente principal de todas las filtraciones recientes de EE UU: los informes de las guerras de Afganistán e Irak, publicados en verano, y los cables del Departamento de Estado, publicados el domingo pasado. Tenía entonces una prueba: un cable de la embajada norteamericana en Rejkiavik, en el que se relata una reunión con dirigentes islandeses y con un asesor del embajador británico. En el cable se decía: "Después de expresar pesimismo sobre el futuro de Islandia, los dos oficiales pidieron ayuda a EE UU". Fue publicado por Wikileaks el 18 de febrero.

Aquello fue un aperitivo, una prueba. En una conversación difundida por Lamo, correspondiente al día 22 de mayo, Manning le decía: "Tengo contacto con Assange, pero no sé nada más de lo que él me cuenta, que es muy poco". En aquel entonces, Manning sabía que a Assange le pisaba los talones el Departamento de Estado. "Trataban de saber cómo había conseguido el cable de la embajada islandesa", dijo el soldado. Entonces Washington no se imaginaba que un topo del Ejército había desviado no sólo uno, sino 250.000, tan reveladores o más que aquel.

Cuatro días después, Manning fue arrestado en Irak. Lamo había informado de sus conversaciones a la División de Inteligencia del Pentágono, temeroso de que las filtraciones pudieran afectar a la seguridad de las tropas en los frentes de guerra y pudieran ofrecer a grupos terroristas información crítica sobre EE UU. Nacido en 1987 en Oklahoma, de padre norteamericano y madre británica, el soldado Manning dividió su infancia entre ambos países, antes de alistarse en el Ejército a los 18 años. Recibió adiestramiento como analista militar de inteligencia en Arizona. Pronto recibió destino: la Segunda Brigada de la 10ª División de Montaña, en Fort Drum, Nueva York. De allí fue enviado al frente de guerra, en Irak.

En sus conversaciones con Lamo, se muestra frustrado, desengañado, resentido con el Ejército, su país, la religión. "He estado aislado demasiado tiempo", dice. "Tomo pastillas como un loco". "Siento que abusan de mí como de una mula de carga". "Quiero que la gente vea la verdad". "Ya no creo que haya gente buena y mala. Hay una serie de países que actúan siempre a favor de su propio interés". No da una razón específica para filtrar toda la información que tiene a su alcance. "Era información muy vulnerable. Y, bueno, se la mandé a Wikileaks. Dios sabe lo que sucederá a partir de ahora. Espero que haya una gran discusión mundial, debates, reformas. Si no es así, estamos condenados como especie".

A día de hoy, Manning se halla aislado en una celda en la base de los Marines en Quantico, Virginia, sometido a una evaluación mental y a la espera de juicio. El Ejército sólo ha presentado cargos por el robo de dos vídeos de guerra y la filtración de 50 cablesdel Departamento de Estado, aunque se espera que amplíe las acusaciones en las próximas semanas. Jeff Paterson, que ha creado una organización con la que paga sus gastos jurídicos y el desplazamiento de su familia para las visitas en la cárcel, se ha intercambiado mensajes con él. "Le animan las muestras de solidaridad que recibimos, los mensajes que nos mandan personas de todo el mundo, que consideran que lo que ha hecho es trabajar por la transparencia", asegura en conversación telefónica desde Oakland, en California.

Paterson estima, después de hablar con diversos abogados, que la pena máxima que pende sobre Manning es la cadena perpetua y que el juicio tendrá lugar en la primavera del año que viene. A él, como a los activistas que están ayudando a Manning, no le queda ninguna duda de que el Gobierno cree que el soldado es la única fuente de las filtraciones de informes de las guerras y del Departamento de Estado. "Bradley no está colaborando con los fiscales del Ejército. El Gobierno deberá demostrar con todas las pruebas a su alcance que Bradley es culpable. A él le queda una dura batalla por librar, nadie ha dicho que vaya a ser fácil", dice. "Pero el trabajo del Pentágono es demostrar que tiene razón".

noviembre 30, 2010

Diplomacia de WikiLeaks


La base del buen periodismo es una información veraz y contrastada. Para conseguirla, solemos fiarnos de nuestro criterio, de lo que ven nuestros ojos. Pero también de filtraciones aportadas por “gargantas profundas” que igualmente debemos contrastar para asegurar su veracidad. Esa es la esencia de WikiLeaks, la web que ha dado la vuelta al mundo gracias a la difusión de los papeles secretos de Afganistán.


Buena parte de las historias periodísticas más truculentas –y más espectaculares- tienen un comportamiento detectivesco que supera, en mucho, a la mismísima ficción. Que se lo pregunten, si no, a Daniel Ellsberg, el analista norteamericano que en 1971 filtró a la prensa documentos comprometedores acerca de la Guerra de Vietnam. O a Carl Bernstein y Bob Woodward, los dos reporteros del Washington Post a quienes Mark Felt, la “garganta profunda” más famosa de la historia, reveló en los años 70 los entresijos del Watergate, el complot urdido por colaboradores del entonces presidente  Richard Nixon. Felt dejó de ser “garganta profunda” tras revelar su identidad a Vanity Fair en 2005.
No han sido estos, ni mucho menos, los únicos casos de escándalos destapados gracias al poder de la prensa, pero sí son sumamente ilustrativos de cómo el llamado cuarto poder puede cambiar el curso de la historia gracias a dos fenómenos paralelos: la filtración de información secreta y un trabajo periodístico extraordinariamente escrupuloso no exento de riesgos.
La historia parece repetirse ahora con WikiLeaks, un sitio web fundado por el periodista y activista de la red australiano Julian Assange, consagrado desde su fundación en 2006 a albergar y difundir información clasificada, y por consiguiente en su mayor parte secreta, para ser escrutada por la opinión pública.
El portal, construido según las pautas de las Wiki, y con una semejanza en estilo a la popular Wikipedia, ha cosechado una enorme popularidad tras difundir unos nuevos “papeles del Pentágono”. En este caso, los que dan cuenta de actuaciones mantenidas bajo secreto por el gobierno de Estados Unidos en la guerra de Afganistán. A través de miles de documentos fechados entre 2004 y 2009, en su mayor parte correspondientes al periodo presidido por George Bush, es posible entender el por qué de las dificultades del ejército norteamericano, así como seguir el relato de la muerte de civiles. Obviamente, el gobierno de Obama ha protestado enérgicamente por la difusión de documentos clasificados, pero Assange se ha mantenido fiel a unos principios que se resumen de forma magnífica en un perfil publicado recientemente por The New Yorker: transparencia total.
En esta ocasión, sin embargo, Assange ha ido más lejos. Tras recibir la documentación y verificar su contenido, pactó con tres periódicos de difusión planetaria la publicación de sus respectivos análisis. Se convertía, de esta forma, en difusor y en noticia por el hecho de difundir la documentación. Y dejaba para su interpretación a los editores del The New York TimesThe Guardian y Der Spiegel. El escándalo, que probablemente no cesará, puesto que Assange parece haberse reservado parte del botín, está siendo mayúsculo, como no podía ser menos.
Pero hay elementos que merecen ser considerados más allá de la historia en sí. El primero, es que en el fondo se repite la historia de siempre en términos periodísticos: nada hay tan transparente ni tan poco sospechoso de interpretaciones interesadas como información desclasificada, bien sea oficialmente por levantamiento de secreto, bien sea por filtración. Ésta puede ser interesada o no, pero es la documentación la que informa.
El segundo de los elementos tiene que ver con el poder de Internet y los usos de la red. WikiLeaks presume de ser una página independiente que recoge documentación incómoda para gobiernos, instituciones o personas. Darlos a conocer, mediante donaciones a las que se asegura el anonimato, es lo que provoca la incomodidad. Es un uso hasta ahora poco frecuente y del que se desconoce si existe o no “modelo de negocio”, que dirían economistas y especialistas en marketing. En todo caso, revela que, como siempre, el problema no es la tecnología, sino su uso. Y lo que también queda claro es que lo que para unos pocos puede ser un problemón, para otros muchos puede suponer un beneficio que, a la postre, ilustra nuevos mecanismos de difusión periodística. Los llamados medios de referencia, que cada vez lo son menos, deberían aplicarse a ello en lugar de actuar como loros de repetición.

noviembre 26, 2010

CREO EN LA EDUCACIÓN

Creo en la educación para el desarrollo de los pueblos. Creo en la educación porque se basa a una sociedad de valores. Creo en la educación porque con ella somos hombres y mujeres formado para un mundo globalizado. Creo en la educación para el fortalecimiento de los pueblo en los nuevos tiempos. Creo en la educación porque es el futuro y el presente de la patria. Creo en la educación por ser el estandarte de un país mejor.  


Yo! Exijo el 4% del PIB.
Exígelo también!!

Euris Arzeno
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noviembre 17, 2010

Cómo conectarse a Internet a través de BlackBerry


Muchos usuarios de BlackBerry utilizan el dispositivo para constante comunicación, desde llamadas telefónicas hasta correos electrónicos y mensajería instantánea. Pero, ¿Qué pasa si una DSL o una banda ancha de de la conexión a Internet, no funciona? El suscriptor puede optar por “conectarse a Internet”.
Esto se realiza, utilizando la Blackberry y la red celular como Modem, conectándole a un computadora sin conexión mediante Bluetooth o con cable USB. Este proceso es la forma más rápida de recuperar información importante si los puntos de acceso WiFi o redes similares no funcionan.


Pasos para conectarse a Internet a través de BlackBerry

Paso 1. El “Blackberry Desktop Manager” trabaja con computadoras con Windows y Mac. En este sentido, debes instalar el Blackberry Desktop Manager de la página web de Research in Motion (RIM). Asegurándote que sea la última versión compatible con tu dispositivo. El Desktop Manager funciona con Windows XP, Vista y Windows 7. También, existe una versión para Macintosh, pero el proceso es distinto.
Paso 2. La conexión con Bluetooth, es posible que requiera pasos adicionales; USB solo requiere la conexión del cable. Abre la aplicación de el Desktop Manager y conecta la Blackberry a la computadora. Si es utilizando cable USB, conecta un extremo de la computadora y el otro del dispositivo. Si utilizas Bluetooth, en la Blackberry, ve a “Opciones”, luego “Bluetooth” y activa la función. Luego, rastrea la computadora (la cual debe estar equipada con Bluetooth) y conéctala, utilizando un código “0000”. El número Pin de la computadora y el status de conexión deben aparecer en el Desktop Manager. Ahora, estarás listo para configurar ambos aparatos para el apareamiento.
Paso 3. Haz las conexiones necesarias. Haz clic en la opción “IP MODEM” en el Desktop Manager. Selecciona la ventana “Configure” en “Connection Settings”.
Paso 4. Selecciona tu “Connection Profile” (Perfil de conexión) basado en el suplidor inalámbrico bajo “Set Up Connection”. Crea un perfil personalizado si tu proveedor de servicios inalámbricos no está listado.
Paso 5. Introduce información adicional en “Profile Settings”, bajo la ventana de “Set Up Connection”. Tu suplidor puede suplirte el usurio, punto de acceso o contraseña necesarios. Si tienes dificultad para obtener esta información, es posible que debas activar un plan a tu cuenta de Blackberry. Selecciona el cuadro de la parte inferior para asegurarte de que tengas una conexión ininterrumpida luego de cerrar el Desktop Manager.
Paso 6. Por último, revisa tu correo o navega en Internet utilizando la atadura a Internet que has creado. Luego, haz clic en “Ok” para regresar a la porción “IP MODEM”. Haz clic en el cuadro “Connect” justo debajo de la pestaña “Connect to he Internet”. Después de esto, ya estarás conectado a Internet desde tu BlackBerry.
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